¿Qué quieres leer?

martes, 10 de abril de 2018

RECLAMO AL TIEMPO

RECLAMO AL TIEMPO
El tiempo sigue avanzando
Y yo sigo queriendo detenerlo.
Para escribir más cosas,
Para leer más cosas.
Quisiera poder decirle "¡Alto!"
Y que él obedeciera.
Poder observar como cada parte de él se detiene a mi favor.
Sigo queriendo detenerlo,
Para poder tener pausas,
Pausas de escritura.
Necesito un tiempo para mí,
Para mí pluma, para mí cuaderno.
Necesito tiempo para mis letras.
Quiero poder detener el tiempo
Y sentirme la mujer más plena.
Pero, el tiempo es tan gruñon,
Me hace recordar al conejo blanco,
Siempre tan apurado que no se detiene ni un momento.
El tiempo es muy fugaz, quiero solo que se tranquilize, que se tome un espacio para descansar.
El tiempo sigue avanzando
Y yo sigo queriendo detenerlo.
Quiero leer más y más.
Con más tiempo podría recostarme y leer muchos libros que quiero leer y releer una y otra vez.
Quiero sumergirme en esos mundos de tinta.
Nadar entre letra y letra, entre palabra y palabra, saludar a cada personaje, tomarnos un vasito de chocolate mientras charlamos un poco.
Llevo 5 minutos escribiendo y el tiempo no se quiere detener 
Quiero escribir más y más.
Quiero pasar la realidad a letras y las letras a realidad,
Pero necesito que el tiempo se detenga.
Él a mí no me obedece, pero aún así albergó el deseo.
Sigo queriendo detenerlo.

lunes, 9 de abril de 2018

EL COLOR DE TU EXISTENCIA

EL COLOR DE TU EXISTENCIA
Colores formando un arcoiris.
Colores adoptando todos los sentimientos existentes. Colores viajando al compás de mis recuerdos.
Amarillo. 💛
Cada vez que veo tu sonrisa.
Naranja.🍁
Cada vez que oigo reír a carcajadas.
Rojo.💘
No creas que no recuerdo las veces que te pones furioso.
Rosado.❤️
Tus cachetes rosados que tanto me encanta observar.
Morado.💜
Todos nuestros días de silencio.
Azul.💙
Cuando salimos a pasear.
Verde.💚
Mi infinita felicidad al verte junto a mi todos los días.
Eres todo lo que siempre pude haber deseado.

domingo, 8 de abril de 2018

UN POCO DE AUTOESTIMA

UN POCO DE AUTOESTIMA
Alguna vez te ha llegado un mensaje parecido a este:
Alguna vez te ha llegado un mensaje parecido a este:
Estoy casi segura que sip.
Pero hoy quiero que antes de enviarlo a todos tus contactos te quedes sentado un momento y medites el porqué lo tienes que enviar.
Comenzamos por ahí... ¿Tienes que enviarlo?
Estas cadenas que reclaman decir algo sobre uno, son solo un mero recordatorio de nuestra falta de autoestima. 
Si yo sé dónde estoy parada, y quiénes son mis amigos y las personas que me quieren, no habría la más mínima necesidad de enviar uno de esos mensajes a las demás personas, y mucho menos a mis amistades o familiares; porque todas esas cosas bonitas sobre mí que me van a decir yo ya las debo saber.
Esa es mi opinión. Espero lo piensen un poco más antes de reenviar esos mensajes a todo el mundo.

CONTORNOS

CONTORNOS

En mi sombra está el molde de lo que quiero ser. Una figura perfectamente definida y unitaria, en donde no se distingan partes, sino que solo se vea un todo. 
Quiero ser materia con vida. 
Quiero la vida. Ser real y tangible. 
La sombra es el reflejo de mi contorno, de mis límites, al ver mi sombra no te preguntas qué habrá por dentro, solo fijas tu mirada en esas delgadas curvas. Todos lo hacen. Y es justo lo que quiero.
Busco un escultor que pueda tallarme en oro basándose en mi sombra, busco un artista capaz de reflejarme con solo ver mi contorno. 
En mi sombra está el molde de lo que quiero ser. Cómo se mueva, así me quiero mover, cómo aparezca así me quiero aparecer, cómo se vaya, así me quiero ir. 
Busco un reflector que engrandezca mi sombra, que la vuelva más oscura, más definida, más fácil de ver. Quiero que vean el molde de donde saldrá mi verdadero yo.

RECUERDOS EN PLUMAS

RECUERDOS EN PLUMAS

¿Por qué me gustan tanto las plumas?
¿Será por los colores, la textura?
En realidad no lo se.
¿O será porque a él le encantaban también?
Recuerdo cuando las coleccionabamos juntos. Todos los días salíamos a buscar plumas por todo el parque. 
Y cada vez que encontrábamos una, era sagrado ponerle un nombre y cuando se acaba la tarde, caminábamos juntos cogidos de la mano en busca de un rico helado.
Recoger plumas en su compañía me hacía sentir que tenía un camino que seguir, sus pasos eran las huellas que yo debía seguir.
Saber que yo era su princesa me hacía sentir protegida. Las plumas tiene su aroma, su risa, su amor impregnado en cada cerda.
Como me encantan las plumas...
Como extraño nuestros momentos juntos.
Como te extraño... Papá.